Todo
comienza con un estribillo, con una sonrisa picara que salpica el habla del
arte.
Nuestras sonrisas
contagiosas, hunden un centímetro el suelo que pisamos, y nuestras ideas vuelan
a miles de metros de altura.
Nuestras lágrimas
navegan por el mar infinito esperando una respuesta o un perdón.
Hoy vuelve
el sol con una canción, donde nuestros cuerpos vuelven hacerse uno y nuestra
mirada infinita.
Hoy nos
volvemos a juntar para comernos el mundo, el mar o el cielo.
Hoy descorchamos
la mejor botella de vino, para celebrar nuestra sonrisa infinita, nuestros
largos besos golosos y nuestros pensamientos pícaros donde sin ellos no seríamos
uno.
Bailamos
con el canto de la esperanza
bailamos en
nuestros pensamientos profundos donde
cada uno nos perdemos en nuestros mundos de colores.
Hoy corremos
por los largos valles de este mundo de papel,
donde
agarramos cada torre o cada monte y
juntos lo doblamos
para hacer
un avión donde poder escaparnos, fugarnos a nuestros sueños dibujados.
Llego la
hora de anunciar al mundo que nos queremos,
que nos
emborracharemos una y otra vez con la mejor botella de vino, con la que cada día celebraremos que nuestra
sonrisa crece un pelin más.
Saltemos donde
no nos privemos de caprichos.
Hagamos lo
que nos venga en gana con la mano amarrada como si de un lazo tratara.
Tirémonos de
cabeza a la cascada profunda donde nos perdamos por las profundidades de las fantasías
interminables.
Soñemos en
poder comernos el mundo para así adentrarnos por el colorido y la fantasía de
poder vivirlo.
Es hora de
volver a echarnos a la cama, de volver a soñar en el mañana, de cantar la nana
que nos adormezca para comenzar rápido
el nuevo día, para volver a ver de nuevo nuestras sonrisas infinitas.