Poco a poco se va aclarando el cielo oscuro,
Empiezan los primeros cantos de los pájaros,
Las flores, se quitan las gotas de rocío de encima
Y se ponen frente al sol, que poco a poco comienza a salir de ente las nubes.
Las nubes vuelven a escalar la larga montaña,
y huyen del suelo, sin tocarlo ni palparlo,
con miedo a quedar atrapadas en manos del ser humano.
Poco a poco se aclara el día,
Y te vas despertando de tu profundo sueño,
El sol sacude tu ventana
Y la madera de tu casa empieza a despertarse,
Por culpa del calor que empieza a azotarle.
A mil metros de altura,
Donde ningún ser humano te escupa sus palabras,
Y el olor del gran bosque predomine en este cuento de hadas.
Ya es medio día y el sol claro como el agua,
Golpea estas maravillosas vistas que te dejan ver,
Cada rincón del mundo en lo alto de la montaña,
Y un grito para romper el enorme silencio de las grandes montañas.
Cada una de ellas guarda un tesoro en ella, y una belleza enorme donde poder refugiarte
Y vivir de ella, hasta así terminar de comer perdices del cuento de hadas.
A la tarde observas como huye el sol de la luna,
Y cada animal de la montaña vuelve a su casa para cenar en familia.
Poco a poco, el cielo se enrojece,
Y los pájaros huyen hacia el, viéndose en el cielo unas fantásticas vistas,
Donde crees tener el poder del mundo a tus pies, y el poder de la naturaleza en tus manos.
El sol acaba ganando a la luna, y la oscuridad se apodera del cielo…
Los lobos poco a poco comienzan su misión de cantar a la luna, y ponerte a salvo de hundirte en tu grande pesadilla de cada noche.
Recuerda que estás tu y el mundo a tus pies,
No hay nada más que inmensas montañas frente a ti,
Guardando tu secreto en silencio,
Con ayuda de los árboles que silencian el canto de las montañas,
hasta la vuela del sol de entre ellas.